Tangata Manu – La mortal competencia por el poder de Rapa Nui

Tangata Manu – La mortal competencia por el poder de Rapa Nui

El Tangata Manu o ritual al Hombre Pájaro era una difícil y extrema prueba física en la que los nativos de Isla de Pascua competían una vez al año para que su tribu obtuviera el poder.

En esta competencia morían muchos de los participantes y es considerada hasta el día de hoy como uno de los desafíos más extremos en todo el mundo. Si quieres conocer su historia, de qué se trata y cómo eran los rituales, te invitamos a seguir leyendo.

Historia del Tangata Manu

En el principio de su historia, los Rapa Nui veneraban con fuerza a sus ancestros muertos. Ellos eran el principal eje de su religión y los representaban construyendo los enormes moais.

A través de estos moais, los isleños creían que podían atraer la energía de sus antepasados (el mana) y repartirlo por la isla para que los cuidara y protegiera.

Religión rapanui después de la crisis

Las creencias antes mencionadas estuvieron presentes por años, pero durante los siglos XVII y XVIII, los nativos sufrieron de  sobrepoblación y sobreexplotación de recursos naturales. ¿Qué provocó esto? Que las distintas tribus de la isla comenzaran a pelear (guerras internas) y así que la fuerza tomara más valor que las sabiduría.

Con este nuevo orden (fuerza por sobre la sabiduría), los sabios perdieron poder y los guerreros ascendieron en la escala social. Esta jerarquía de la fuerza trajo consigo nuevas creencias y también nuevos rituales.

Cambio en el poder político de Rapa Nui

Dentro de las creencias, los antepasados y moais fueron perdiendo interés, y en su defecto, el Dios Make Make, el Dios creador de todo para la cultura Rapa Nui empezó a adquirir poder dentro de la isla.

El Dios Make Make siempre existió para los Rapa Nui, pero no fue hasta este cambio social y cultural, que los nativos comenzaron a adorar más fuertemente su figura e incluso lo representaron como un hombre pájaro, que según ellos era la figura con la que este Dios encarnaba su presencia en la tierra.

El hombre pájaro de Isla de Pascua

Pero no sólo creían y adoraban a este Hombre Pájaro, si no que también crearon un ritual en torno a su presencia. Estamos hablando del famoso Tangata Manu (también conocido como el ritual al Hombre Pájaro), una competencia física (recordemos que la sabiduría quedó en un segundo plano y la fuerza tomó poder), que ponía a competir a distintas tribus para que la ganadora obtuviera poder político y social.

Antes de este nuevo poder político, la jerarquía social se heredaba. Con este nuevo orden, se competía por ella
En la isla no existían grandes mamíferos ni reptiles, por lo que las aves tomaron un papel preponderante. Su cercanía al cielo profundizo la creencia de que eran seres divinos.

Sobre el Tangata Manu

Ya sabemos cómo fue cambiando la religión pascuense y cómo la fuerza fue tomando poder por sobre la sabiduría de los sabios. Sabemos también la importancia que adquirió el Dios Make Make y la razón por la que se creó esta competencia de destreza física entre tribus, pero ¿cómo era y en qué consistía este ritual al Hombre Pájaro? ¡Te lo contamos a continuación.

El objetivo de la competencia

El objetivo era claro: los participantes debían llegar lo antes posible a 3 islotes que estaban unos metros de la isla y obtener antes que todos el primer huevo puesto por el Manu Tara, en nuestro idioma conocido como el gaviotín apizarrado.

Tangata Manu y el gaviotín apizarrado

Los tres islotes tienen los siguientes nombres: Motu Kao Kao (“islote agudo”) , Motu Iti (“islote pequeño”) y Motu Nui (“islote grande”).

Los islotes del Tangata Manu

El gaviotín apizarrado (para ellos el pájaro de la suerte o Manu Rara) es un ave migratoria que llegaba a la isla en primavera para poner sus huevos y cuidar sus crías. Era en esta fecha, en primavera, que se realizaba esta celebración.

Actualmente no se puede ver al gaviotín apizarrado por la isla. Dejó de migrar ahí hace ya varios años

El gran premio

Tras la celebración de esta competencia, se elegía al nuevo Hombre Pájaro de Rapa Nui y el representante de Make Make en la tierra, y quien junto a su tribu obtenía privilegios especiales y jerarquía en la isla durante todo un año (hasta que se volviera a realizar la competencia).

Preparación para la competencia

Todo empezaba en Mataveri (donde actualmente se encuentra el aeropuerto). Ahí había una importante aldea, donde los jefes de cada clan (junto a sus familias) se preparaban y organizaban por meses lo que sería el gran Tangata Manu.

Representación del Tangata Manu

Durante la preparación habían celebraciones, danzas, comidas y rituales. Dentro de estos últimos, los rituales, se sacrificaban a varias víctimas de los clanes, las cuales eran comidas por los mismos integrantes para absorber su fuerza y ganar la competencia.

Junto a lo anterior, los sacerdotes de la cultura Rapa Nui (los llamados Ivi Atua) escogían a un representante joven de cada tribu (Hopu Manu), quienes competirían en esta importante prueba cargada de destrezas físicas.

Aunque no hay certeza de este punto, los esqueletos humanos en la cueva Ana Kai Tangata hacen pensar que ahí se celebraba parte de este ritual, específicamente la parte de comer a los miembros de los clanes.

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Camino a Orongo

Con los participantes ya escogidos es la hora de subir el volcán Rano Kau y llegar hasta la aldea Orongo. El camino era parte importante del ritual. Los mismos nativos llamaban a ese sendero como Te Ara o Te Ao (el camino del Ao).

Tangata Manu y el camino a Orongo

Pero ¿qué significa esto? El Ao era un importante bastón con forma de remo y de dos metros de altura, que utilizaban los isleños en todas las ceremonias relacionadas al Hombre Pájaro. En esta ceremonia en particular, el Ao lo llevaban los sacerdotes que iban a la cabeza del grupo guiando el camino hacia Orongo.

Viviendo en Orongo

Una vez llegaban a Orongo, los participantes vivían unas semanas en las 54 casas de la aldea. Desde ahí podían ver y analizar los tres islotes lejanos, el lugar hacia donde deberían nadar para ganar la competencia.

Tangata Manu y Orongo

En la misma aldea, justo en el extremo, existía un grupo de casas llamadas Mata Ngarau y que estaban destinadas a los sacerdotes y sabios. Ellos recitaban y cantaban alrededor de una fogata con el fin de invocar la energía del Dios Make Make y que se hiciera presente en esta importante ceremonia.

¡Comienza la competencia!

Tras unas semanas viviendo en Orongo, el último ganador de la competencia llegaba al lugar y anunciaba el inicio de la carrera.

Sin perder tiempo, los Hopu Manu (el competidor joven que representa a cada aldea) bajaban raudamente por un acantilado prácticamente vertical y de unos 300 metros, que conecta a Orongo con la orilla del mar.

Bajar el acantilado en el Tangata Manu

Los que lograban sobrevivir o salir sin lesiones y heridas de esta primera prueba, nadaban más de 1 kilómetro hacia el islote más grande y lejano (el Motu Nui), ayudado sólo por un flotador realizado con elementos naturales de la isla.

¿Pero ustedes creen que era sólo nadar? No, el trayecto incluía tiburones, un mar agitado y fuertes corrientes. Era un camino casi imposible.

Salto de fe del Tangata Manu

No todos lograban llegar, pero los que lo conseguían debían seguir luchando. Una vez en el islote todo se volvía aún más rudo. Primero una larga espera, de hasta 3 semanas en las que había que esperar que llegaran los pájaros a empollar y poner sus huevos. Aunque lograran superar la espera, debían sobrevivir luchando contra sus rivales que intentaban robar las reservas de comida y por si fuera poco, luego había que luchar por obtener el huevo antes que los competidores.

Nadar a los islotes en el Tangata Manu

El primero que obtuviera el valioso premio (el huevo del gaviotín apizarrado) corría hacia uno de los extremos del islote y anunciaba su éxito gritando Ka varu te puoko que significa afeita tu cabeza.

El grito era escuchado por un sacerdote que esperaba pacientemente en el acantilado de Orongo llamado Haka hongo manu

La premiación

Con el huevo en su poder, el ganador de la competencia debía atravesar nuevamente las peligrosas aguas para volver a Orongo. En todo el trayecto debía mantener el huevo intacto, sortear otra vez la corriente y los tiburones y subir una vez más por el difícil acantilado.

Son muchas las ocasiones en que ningún participante sobrevivió y en las que se debía esperar un año más para elegir a un nuevo gobernante. Cuando esto ocurría, los últimos ganadores mantenían el poder por los siguientes 365 días.

El ganador de Tangata Manu

Ya en Orongo el joven competidor le entregaba el huevo al líder de su clan (tribu) y se convertía en el Tangata Manu de ese año. En el mismo lugar se encendía una fogata en la que se le agradecía a Make Make y se daba por finalizada la competencia.

¿Eso es todo? No, aún faltaba un último paso del ritual. Al ganador le afeitaban la cabeza, se le entregaba una peluca de cabello humano que debería usar durante todo un año y era pintado con los mismos colores de las pinturas de la isla: blanco, rojo y negro.

Aunque no está comprobado, se cree que los petroglifos (figuras en piedra) talladas en Orongo y que tienen como figura al Hombre Pájaro, representan a cada ganador de esta competencia.

El triste premio

Tras la premiación ocurrían dos hechos importantes. En primer lugar la tribu ganadora obtenía el poder por un año (junto con privilegios sociales y políticos), pero el participante que obtuvo el huevo era relegado a vivir en la soledad.

¿Por qué el ganador era relegado? Sí, sabemos que suena extraño pero tiene una explicación. El joven competidor que obtenía el huevo era considerado una persona sagrada, y según las creencias de los nativos nadie podía acercarse, tocarlo o hablarle (ni siquiera su familia).

Esta figura de ser sagrado lo obligaba a vivir sólo en la playa Anakena o en la ladera del volcán Rano Raraku, en una casa preparada sólo para él y en comunicación únicamente con Ivi Atua, un sacerdote que estaba 100% a su servicio.

Tribus ganadoras del Tangata Manu

Durante el enclaustro, el joven no podía bañarse y sus únicas actividades eran dormir y comer.

No se preocupen que pasado el año (a veces sólo 6 meses), el Tangata Manu (el ganador de la prueba) volvía a su vida normal y con una jerarquía más alta y también el respeto y admiración de toda la isla.

La crisis de la competencia

Si lo analizamos desde el punto de vista de la justicia, este sistema para la elección del poder político era muy justo. Ya no había herencia para heredar la jerarquía y dominio de la isla y los más preparados (físicamente) eran quienes obtenían el trono.

A pesar del equilibrio que este nuevo sistema representaba, la ambición fue más fuerte y lo hizo fracasar. ¿Qué fue lo que ocurrió? Que los clanes vencedores no querían ceder el poder y los privilegios y comenzaron a luchar contra las otras tribus para que no pudieran participar de este ritual. De esta forma, los ganadores mantenían el poder por varios años y lo perdían sólo cuando eran derrotados por la fuerza y en un contexto completamente ajeno al Tangata Manu.

Huevo del Tangata Manu

Junto a lo anterior (los problemas para perpetuarse en el poder) ocurrió un segundo conflicto: la llegada de los europeos a la isla. Los colonizadores y misioneros que arribaron a Rapa Nui consideraban esta tradición como una ofensa a la religión cristiana y poco a poco fueron prohibiéndola y castigándola.

Premio al ganador de Tangata Manu

Este conjunto de factores provocó que en el año 1866 se realizara el último Ritual al Hombre Pájaro y comenzara la época moderna en la cultura de Isla de Pascua.

La época moderna se considera desde la llegada de los misioneros y el abandono de las antiguas tradiciones de la isla

Curiosidades del Tangata Manu

  • Se cree que esta tradición duró más de un siglo (comenzó a mediados del siglo XVII y terminó a mediados del siglo XVIII)
  • Muchos de los petroglifos que hay en Orongo representan a los ganadores de la competencia de cada año
  • El último Tangata Manu se realizó en el año 1866
  • Aunque hoy no se practica, el Tangata Manu es considerada una de las competencias físicas más peligrosas de todo el mundo
  • La película Rapa Nui protagonizada por Kevin Kostner (1994) es una fiel imagen de lo que era la competencia

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